


Proyecto de formación
y fortalecimiento
en creación en danza en el
Pacífico Biogeográfico
A Pie Pelao: danza, territorio y creación colectiva
En los pueblos del Pacífico colombiano y en los barrios donde hoy viven muchas de sus comunidades, la danza no es una sola ni se queda quieta. La danza se aprende mirando, escuchando y haciendo. Vive en la fiesta, en el ritual, en la calle, en el ensayo y en el escenario. En ella se juntan las danzas tradicionales, las búsquedas contemporáneas y las danzas urbanas; se cruzan saberes afro e indígenas; y el cuerpo se mueve desde lo que dejaron los mayores, pero también desde lo que viven hoy niñas, niños, jóvenes y personas adultas.
Para muchas comunidades, la danza ha sido una forma de encontrarse, de cuidar la memoria, de decir lo que a veces no se puede decir con palabras y de sostener la vida en medio de las dificultades. Sin embargo, muchos procesos comunitarios han tenido que dedicar casi todo su esfuerzo a enseñar y conservar lo que existe, dejando poco tiempo y espacio para crear, experimentar y probar nuevas formas de bailar y contar sus propias historias.
De ese deseo de encontrarse, de escucharse y de crear sin soltar la raíz, nace A Pie Pelao, una residencia artística que comenzó en el año 2023 y que hasta hoy ha tenido tres versiones. A Pie Pelao no nace como un proyecto cerrado ni como una escuela, sino como un camino compartido que se ha ido construyendo paso a paso, aprendiendo de las conversaciones, de los errores y de los encuentros.
Desde sus inicios, la residencia ha sido un espacio para reunirse entre procesos comunitarios del Pacífico Biogeográfico y de la ciudad de Medellín. Aquí la danza se entiende como algo vivo, que cambia y se transforma. En A Pie Pelao dialogan la danza tradicional, la contemporaneidad y las danzas urbanas, tanto afro como indígenas, reconociendo que los cuerpos de hoy caminan entre muchos tiempos, territorios y maneras de sentir.

Así han sido nuestras tres versiones
A Pie Pelao empezó a caminar en el año 2023 como una apuesta por juntarnos, aprender y crear desde la danza. Desde el comienzo entendimos que este no iba a ser un proceso fijo ni cerrado. Cada versión ha sido distinta, porque ha respondido a los territorios, a las personas y a los momentos que hemos ido viviendo juntos.
La primera vez que nos juntamos (2023)
En esta primera versión nos encontramos 12 jóvenes afrodescendientes de los municipios de Tumaco y Medellín, que hacían parte de tres organizaciones comunitarias. Tenían entre 13 y 21 años y llegaron con ganas de aprender, fortalecer su proceso y llevar ese aprendizaje de vuelta a sus grupos.
Este primer encuentro estuvo centrado en la formación en danzas afrocolombianas. La idea fue que cada participante pudiera compartir lo aprendido en su territorio y fortalecer los procesos que ya existían. Este espacio nos permitió conocernos, generar confianza y sentar las bases del camino que apenas empezaba.
Cuando decidimos movernos por los territorios
En la segunda versión volvimos a encontrarnos con 12 participantes, y se sumaron procesos del municipio de Acandí, Chocó. Esta vez sentimos la necesidad de no quedarnos en un solo lugar y empezar a caminar los territorios.
Además del encuentro central, realizamos talleres en distintos municipios del Pacífico Biogeográfico, como Acandí, Apartadó, Chigorodó, Medellín, Mosquera, Santander de Quilichao, El Charco y Tumaco. Estos espacios, que duraron entre uno y tres días, nos permitieron compartir saberes directamente con las comunidades y fortalecer los procesos locales desde su propia realidad.
Cuando el caminar se hizo más grande
En la tercera versión el proceso creció de manera importante. Se sumaron más municipios y también comunidades indígenas, tanto entre quienes participaron como entre quienes acompañaron los procesos.
También se ampliaron los saberes que acompañan la danza. Al trabajo corporal se sumaron procesos de música, videodanza, dramaturgia, escenografía, vestuario y gestión cultural, entendiendo que la creación no se hace sola, sino en colectivo.
En esta versión caminaron con nosotros cerca de 20 colectivos artísticos de municipios como Istmina, Quibdó, Acandí, Apartadó, Chigorodó, Medellín, Buenaventura, Guapi, Candelaria, Timbiquí, Pupiales, Barbacoas y Tumaco. Las asesorías partieron del contexto de cada colectivo, acompañando procesos de creación que ya estaban en marcha, respetando los tiempos, las historias y las formas de trabajar de cada comunidad.

Así caminamos en A Pie Pelao
En A Pie Pelao no creemos en una sola forma de aprender. Aprendemos caminando juntos, conversando, observando, equivocándonos y volviendo a intentar. Nuestra forma de trabajar se basa en la escucha, el respeto y el diálogo entre saberes.
El proceso se desarrolla a través de encuentros presenciales, talleres en territorio y acompañamientos a los colectivos en sus propios espacios. No se trata de imponer una manera de crear, sino de acompañar, proponer y fortalecer lo que cada proceso ya viene construyendo.
Caminar juntos, para nosotros, significa entender que el aprendizaje no termina en el encuentro. Continúa en el ensayo cotidiano, en la conversación diaria y en la vida comunitaria.
Los procesos que hemos caminado juntos
A lo largo de estas tres versiones hemos caminado junto a cerca de 20 colectivos artísticos y procesos comunitarios del Pacífico Biogeográfico y de Medellín. Entre ellos se encuentran Canuto, Matamba, Catanga, Raíces, Naidí, Son Candela, Legardance, Raíz Afropacífico, Cocomasur, Yalumba, Las Hijas de Yurumangui, Fodaarct, Fugodromo, Ninakapari, Kuri Muyu y Formadores de talento exótico.
Cada colectivo llega con su historia, su territorio y su manera de crear. Algunos trabajan desde la danza tradicional, otros desde la contemporaneidad o las danzas urbanas, y muchos mezclan estos lenguajes con la música, la palabra y el audiovisual.
​
El acompañamiento que hacemos no busca cambiar los caminos de nadie. Buscamos cuidar las búsquedas
propias, fortalecer la identidad, el trabajo colectivo y el diálogo entre generaciones. Para muchos colectivos, A Pie Pelao ha sido un espacio para reafirmar su hacer, compartir con otros y seguir creando desde el territorio, siempre a pie pelao.
Para seguir caminando
A Pie Pelao no termina cuando se apaga la música ni cuando se acaba un encuentro. El caminar sigue en los territorios, en los ensayos, en las conversaciones largas y en las decisiones que cada colectivo toma para seguir creando desde su realidad.
Este proceso nos ha recordado que la danza no vive solo en el escenario. Vive en el cuerpo que recuerda, en el cuerpo que resiste, en el cuerpo que pregunta y en el cuerpo que sueña. Vive en la relación con el territorio, con la comunidad y con quienes caminan al lado.
Caminar a pie pelao ha significado quitarnos un poco las certezas, escuchar más y hablar menos, reconocer que no todos los caminos son iguales y que cada proceso tiene su propio ritmo. Ha sido aprender a acompañar sin imponer, a proponer sin mandar, y a crear sin soltar la raíz.
A Pie Pelao es, sobre todo, un espacio para encontrarnos. Para reconocernos en la diferencia, para compartir lo que sabemos y lo que todavía estamos aprendiendo. Un lugar donde la danza sigue siendo una forma de cuidado, de memoria y de futuro.
Seguiremos caminando mientras haya cuerpos que quieran moverse, comunidades que quieran encontrarse y territorios que sigan contando sus historias a través de la danza.







